La UE presentó en días pasados un informe sobre la forma en que Europa debe responder a la nueva etapa de la revolución de la información y liderar la expansión de la Web 3.0, una nueva generación del uso de internet que mejorará la gestión de datos y supondrá un importante apoyo para las empresas. Esta Web3.0 tiene su propio nombre: IoT, siglas de Internet of Things (Véase Definición o PDF IoT).Esta nueva forma de utilizar internet incluye formatos tanto de Web1.0, como de Web2.0, pero acelerando la facilidad para que la información, datos, videos, sean móviles y ubicuos, en todos los formatos: Redes sociales, servicios empresariales en línea, sistemas GPS y la televisión móvil, o el aumento de las etiquetas inteligentes, que permiten manejar la información de forma más fácil.
Les recomiendo el siguiente video, que si bien está diseñado para provocar indignación ante la falta de privacidad electrónica, resulta ilustrativo de la interconexión virtual de cosas, que se traducen en servicios, productos y bienes reales: Cómo pedir una pizza en el futuro cercano. Nótese la relación pizza-zona de la ciudad-salud-sector financiero (seguros)-tarjetas de crédito, entre otros sectores, que se interconectan para múltiples propósitos (audio en inglés).
El próximo gran salto de Internet será la integración de objetos físicos con las redes de información. Por eso el término Internet of Things, que cubre la gran mayoría de la infraestructura (hardware, software y servicios) que le dan respaldo a esta red de objetos físicos. Estos objetos a su vez serán participantes activos en los procesos de negocios e información, intercambio de información que incluirá identidades, propiedad física, así como información sensada, acerca del ambiente en el que se desarrolla esta información.
Según el documento, Europa está bien situada para beneficiarse de esta revolución, porque sus políticas pretenden impulsar las redes de telecomunicaciones que favorecen la competencia, y que además protegen la vida privada y la seguridad de los ciudadanos.
Para la titular de la Comisión Europea de la Sociedad de la Información, Viviane Reding, la Web 3.0 es sinónimo de actividades comerciales, sociales y recreativas, que se pueden llevar a cabo “en cualquier lugar y en cualquier momento”, sobre la base de redes “rápidas, fiables y seguras”.
Como complemento al informe, la Comisión ha iniciado una consulta pública sobre políticas e iniciativas privadas para explotar las posibilidades de la Web 3.0.
Esto significa que desde hoy nos adentramos en una nueva generación de uso de Internet con las consecuencias evidentes para Europa y por supuesto para diferentes regiones del mundo. Si en 2007 una cuarta parte de los europeos dentro de la UE utilizaron aplicaciones Web2.0, ya comienzan a generalizarse las aplicaciones de negocios y las redes sociales, así como el software de empresas basado en Internet, que según las proyecciones de esta Comisión, se espera que crezcan un 15% en todo el mundo, durante el periodo 2006-2011. La tendencia mundial no es excepción en Europa, y si bien la UE parecía lejos de la dinámica estadounidense o asiática en el uso de herramientas en línea, queda claro que cada vez más se utilizan estas alternativas. Porque bien entienden los europeos el impacto de las metodologías, los implementos, en la operación de las empresas. Si EE.UU. tiene clara idea de que Internet se ha convertido en la columna vertebral de la economía real de esa nación, ahora Europa entiende que la columna económica europea deberá readaptarse a Internet. Esto es así por la fuerza que ya tiene la red en todos los mercados. ¿Columna Vertebral? ¡Claro! Internet lo es. Ahora bien, la médula espinal sigue siendo todo el conjunto de actividades primarias, secundarias y terciarias. Pero dejarían de funcionar sin la nueva columna vertebral
Las nuevas aplicaciones tecnológicas necesitarán cobertura ubicua de Internet. La red de cosas significa la interacción inalámbrica entre máquinas, vehículos, equipos, sensores, y muchos otros sensores, implementos que se llevarán a cabo por medio de Internet. Otros más surgirán como nuevos productos, debido a la fuerza central de Internet en la vida integral de la sociedad humana. Pensemos en que ya son posibles las tarjetas de viaje electrónicas, y que permitirá el intercambio amplio de información entre dispositivos inalámbricos-móviles, para pagar por bienes y servicios, o para obtener información de múltiples fuentes, en diferentes formas a las que conocemos a la fecha. Se pronostica que dicha tecnología estará disponible en más de mil millones de teléfonos para el 2015. ¿Los campos de esta tecnología? Menudeo, Salud-E, Medicina, Energía, Medio Ambiente, por dar algunos ejemplos genéricos.
El siguiente video es una presentación de Kevin Kelly, destacado editor de Wired Magazine, acerca de los primeros 5000 días de vida de Internet, y lo que puede venir en los próximos 5000 días: Kelly-Web 3.0 (audio en inglés; duración video: 42 min. ¡Vale la pena!)
Por otra parte la misma Comisión ha publicado un nuevo Índice de Prestaciones de Banda Ancha, que tiene en cuenta factores como la velocidad, el precio, la competencia o la cobertura, y que muestra que Suecia y Holanda están a la cabeza de Europa. (Ver: Resumen de resultados del Índice de Prestaciones Banda Ancha)
La mitad de los internautas europeos tenía a finales de 2007 un acceso de banda ancha de más de dos megabytes por segundo, una velocidad dos veces superior a la del año precedente y que permite, por ejemplo, ver la televisión a través de internet.
Asimismo, las conexiones de alta velocidad abarcan ya el 70 por ciento de la población rural de las 27 naciones que conforman la UE, una cifra que tiende a aproximarse a la de la cobertura total, que se sitúa en el 93 por ciento.
Según Bruselas, esto quiere decir que el internet de nueva generación cada vez tiene más usuarios, y que “su potencial para la economía europea es manifiesto”.
En ese contexto, la Comisión señala que el llamado Internet de los Objetos se convertirá en el medio de interacción de máquinas, vehículos, aparatos, sensores y muchos otros dispositivos, y calcula que más de mil millones de teléfonos estarán equipados con esta tecnología para 2015.
Gracias a él, los billetes electrónicos de transporte son ya una realidad, mientras que los dispositivos móviles podrán intercambiar datos para realizar pagos o para obtener información.
Por último, considera que la UE debe mantener la Red abierta a la competencia, evitar restricciones injustas en las posibilidades de elección de los consumidores, proteger su confianza y financiar la investigación sobre internet en los próximos años.
Más información, véase: ¿Cómo será la Web 3.0?